domingo, 8 de mayo de 2016

La estadística en nuestra vida cotidiana

¿Cómo podemos definir la estadística?
La estadística no es solo el conjunto de cifras y gráficos que solemos ver o escuchar a través de los medios de comunicación. La estadística es una herramienta de análisis primordial para la comprensión de informaciones, problemas y hechos, no solo científicos sino de la vida diaria.
¿Dónde encontramos la estadística en la vida cotidiana?
Las técnicas estadísticas tienen un protagonismo relevante en prácticamente cualquier actividad que realizamos en nuestra vida diaria:
·         Cuando nos levantamos y encendemos una bombilla ha sido necesario previamente un estudio estadístico de la demanda energética.
·         Para conocer la predicción del tiempo que hará ese día se aplican métodos estadísticos que determinan la previsión climatológica.
·         La garantía de la cafetera con la que preparamos nuestro café ha tenido que pasar por controles de calidad basados en técnicas estadísticas.
·         La eficacia del medicamento que nos prescribirá el médico para curar la gripe.
·         Los porcentajes de oferta que nos aplican en la compra de productos en el supermercado.
·         La determinación del IPC.
·         Lo que pagaremos por un seguro de vida en función de la estimación de la esperanza de vida, etc.
Y es que en la actualidad la estadística es una ciencia de aplicación práctica casi universal en cualquier área del conocimiento. En medicina permite determinar los efectos de nuevos medicamentos; en psicología ayuda a calibrar la bondad de los test; en geografía ayuda a la confección de mapas; en letras aporta información a los estudios sociolingüísticos; en economía sirve de soporte a los modelos económicos; la ingeniería hace cada vez más uso de ella para la mejora de la calidad y la producción; la mecánica cuántica tiene como herramienta fundamental la probabilidad; en mecánica de fluidos, en la descripción de modelos termodinámicos complejos; o en la investigación de mercados, donde podemos encontrar desde las encuestas electorales sobre intención de voto hasta las orientadas a las preferencias del consumo, de opiniones políticas o la interpretación de Big Data.

¿Las estadísticas mienten?

Mark Twain decía: “Las estadísticas no mienten, pero los mentirosos pueden hacer estadísticas”.
La estadística como Ciencia es una rama de las matemáticas sujeta a los mismos procedimientos propios del método científico para garantizar su fiabilidad –esta es la razón por la que se utiliza técnicamente en cualquier área del conocimiento o de la investigación que necesite contrastar empíricamente los resultados que ofrece–. Su mala prensa viene determinada por el uso inadecuado de la herramienta –igual que quien sin saber música pretende ejecutar una pieza de Mozart aporreando un piano–.
En España, igual que en otros países, la estadística ha estado en manos de profesionales con escasa o nula formación en las técnicas y procedimientos específicos de esta disciplina y su divulgación ha venido dada, en muchos casos, por un uso inadecuado de encuestas de opinión mal planteadas y peor resueltas en el tratamiento de datos, con objetivos espurios pero beneficiosos para aquel que encarga el estudio, sin utilizar la metodología adecuada para permitir que los datos hablen por sí solos, igual que se hace en su aplicación en un ensayo clínico, por ejemplo. Por lo demás, esto ha llevado a una gestión de la información basada en la estadística absolutamente deficiente y sesgada en cuanto a los resultados que ofrece, y su consecuencia es que la sociedad piensa que no se trata nada más que de un conjunto de datos que se “manejan y torturan hasta que digan lo que el cliente quiere demostrar”. Pero, en realidad bien aplicada la estadística es una herramienta de investigación poderosísima.

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